
La experiencia de un partido de rugby ha sido algo peculiar. Acostumbrados a poner el grito en el cielo cuando en el fútbol tu hijo es arroyado por un contrario y que aquí, sin embargo, cuando ocurre es aclamado, ha sido algo peculiar.
Y sobre todo ver como se levantan, ríen (no todos, que algunos también lloran je, je), están contentos porque han ensayado o porque han parado al contrario y ver a los padres jaleando a sus hijos (me incluyo, claro!!).
Verlos desde el primer partido, desordenados y corriendo todos a mismo lugar, «pasando» del entrenador (porque han venido a divertirse claro!!), hasta el último, donde sólo quedaban los que están menos cansados y todavía con ganas de «juerga».
Nos lo pasamos de miedo!!!
Hasta el próximo «torneo».
Gerardo Urbano, papa de Beltrán.