Arquitectura 0- Soto 11, Cisneros 0- Soto 17, los resultados lo dicen todo. La diferencia entre nuestros equipos de benjamines y los oponentes del sábado, nos recordaban partidos de años atrás en los que aprendimos a perder por mucho sin lágrimas. Cuando acabó el último pasillo, Cisneros posó bajo palos y se hizo una foto de grupo cantando y jaleándose. Algún benjamín de amarillo me dio un codazo para llamar la atención y me dijo: «¡y todavía están contentos, no lo entiendo!». Tirando de repertorio confucionista le respondí con una frase de esas de Karate Kid: «orgulloso en la derrota, humilde en la victoria, así debe ser el deportista». Me quedó muy bien. Elevé la barbilla para dármelas de sabio oportuno, el chaval me miró, volvió a mirar a Cisneros y sin llegar a convencerse se metió tres galletas dobles de chocolate en la boca y dio por terminada la conversación. Hemos crecido mucho y se nos olvida.
Desde fuera daba gusto ver a nuestros chicos pasarse y galopar por las bandas con muchas maneras. El público de los otros equipos aplaudía. Yogui siempre corrigiendo y anticipándose. No jugábamos contra los mejores pero ya lo haremos, cuando las cosas estén donde deban estar y los chicos sepan quién fue Confucio.
Emilio de la Fuente