Hoy siento orgullo. Son las 7:30 de la mañana y no puedo irme a trabajar sin expresar lo que ayer por la mañana sentí en un campo de rugby.
Perdimos, perdimos claramente con el que para mi es el mejor equipo de la comunidad de Madrid, Majadahonda. Sin embargo, en esta ocasión tengo que decir que el equipo cadete de Soto del Real que se enfrentó a tan gran adversario jugó por primera vez en la categoría de oro.
A los XV jugadores que vinieron al campo les quiero expresar mi respeto y dar la enhorabuena. Verles salir del campo llenos de calambres en todo el cuerpo tras haber tapado todos los huecos posibles ha sido para mi un verdadero honor. Y es que en este deporte la actitud lo es casi todo y he de decir que jamás he visto en ellos una actitud tan digna de elogio.
Es una obligación de todo equipo de rugby dar lo máximo de uno mismo como muestra de respeto al oponente y no se debe jamás bajar la guardia. Jugaron toda la segunda parte con XIII jugadores, por las lesiones de Alex y Javier, pero eso no fue una excusa para obligar a Majadahonda a sudar todos y cada unos de los ensayos que marcó.
Y que decir de Majadahonda, un equipo en el cual sus jugadores llevan jugando juntos 10 años, con jugadores que alguno lleva ya jugando a este bendito deporte 14 años. La experiencia es un grado y están repletos de ella. Nuestro club solo tiene 5 años de historia, de los cuales 4 son de competición real. ¿Quien sabe los logros de nuestro club cuando tengamos tantos años de experiencia como ellos y los enanos del club lleguen a la categoría cadete?…. Solo el tiempo lo dirá.
De momento nos esperan tres partidos, Liceo Frances (en casa), Boadilla (fuera) y Cisneros (en casa). Después vendrá la copa y finalizaremos con el más que merecido viaje a Toulouse (Francia).
Ah, el resultado del partido, SRRC 0 – Majadahonda 64. Aún así, siento un orgullo que no me cabe en el cuerpo.