Día curioso el de nuestro equipo cadete en el día de hoy. Jugábamos con Alcobendas A, uno de los mejores equipos (si no el mejor) de la comunidad de Madrid de esta categoría. Jugábamos en su casa y viajamos con la incertumbre de que iba a pasar hoy. Los antecedentes no eran prometedores, hace tres años perdimos de 100, el año pasado de 50.
Pero algo tiene este equipo que realmente alienta la ilusión. Acudieron al partido 26 jugadores, de los que solo podían jugar 22. Esto es un hito histórico en nuestro club y así se lo hice saber a los chavales al empezar el partido. Para mi es un orgullo encontrar a tantos chicos con ilusión en el vestuario.
La primera parte fue nefasta, con errores constantes de placaje de tal manera que nos consiguieron ensayar 3 veces. QUE DESASTRE. Sin embargo al final de la primera parte algo cambio. Ese intangible orgullo que estos chavales llevan dentro y que les permite dar más de lo que tienen dentro.
En la segunda parte todo fue diferente y gracias al juego al pie de nuestro nuevo apetura conseguimos encerrar a Alcobendas en su zona de 22 durante más de 20 minutos.
Alguien más sabio que yo dijo alguna vez que cuando se entra en esa zona siempre hay que salir con puntos. También dijo que este deporte es en gran parte psicológico y que no es lo mismo marcar que no hacerlo. Tenía razón.
En nuestro encerrilamiento por conseguir un ensayo olvidamos una norma que el año pasado cumplíamos a rajatabla, razón por la cual no cosechamos un mejor resultado. Me duele admitir que es un error mío que debía haber cortado, pues en mi ansia por ver a los chavales con esa ilusión que demostraron, no lo hice.
Sin embargo, en el final del partido vi orgullo en la cara de los jugadores. Ya han descubierto que es la intensidad y que con ella ningún rival les va a mojar la oreja nunca más. Bien por los chavales, hoy son mejores jugadores y equipo que ayer.
Que bonito es este deporte. Que bonito es ver a los chavales madurar en tantos aspectos.
Próximo partido será el 11 de Noviembre en Soto del Real con XV Hortaleza B.
Carlos (Pumuky)