Jugaron varios partidos, uno de ellos contra el Quijote. No sabemos si por hacer justicia a su nombre, aquellos jugadores parecían gigantes. No se les distinguía del árbitro, no os digo más, no sólo en altura sino también en dimensiones. Pero los pre benjamines de nuestro club no se amilanaron, los tiraban al suelo, recuperaban balones y se escurrían entre las manazas de los susodichos. Valentía no les falta, quizás posicionamiento, controlar espacios…pero qué les vamos a pedir, si se inmolaron contra esas torres…
Hubo más partidos, los jugadores llorando cuando les sacaban del campo para que pudieran jugar sus compañeros, querían entrar…Un placaje fuerte a Hugo…los lloros nos hicieron pensar en una posible lesión, pero sólo eran lágrimas de rabia porque fue casi en la línea de ensayo…
Y en los entretiempos, en el parque de las instalaciones, sólo se sentía el equipo de Siag…risas, gritos, golpetazos, carreras,…Esa diversión nos hacía pensar que no les podríamos sacar de allí para los siguientes encuentros pero, a la voz de «Soto juega», salía en desbandada un río de jugadores de blanco y verde a la carrera dispuestos a enfrentarse con quien fuera.
Da gusto ese espíritu de lucha…la técnica llegará.
Isabel Egido.